Paseas por el barrio gótico de Barcelona y ves, en cada esquina, en cada plazoleta, a un creativo del cante, del baile o de algún instrumento queriendo ganarse el favor de los viandantes para sacarse unas perrillas.
Yo soy asidua de ese barrio.
Y una vez me quedé de piedra. No por lo espectacular sinó por lo extraño. En la calle lateral a la catedral hay una pequeña placita con una acústica impresionante. Allí siempre hay alguien tocando. Bien.
Un día escuchaba el sonido de una guitarra y cuando llego, el hombre estaba tocando de cara a la pared. ¿vergüenza?¿poca autoestima?¿innovación?¿terapia?...
La verdad es que todo el mundo se quedaba perplejo, pero nadie se atrevió a preguntarle. Desde luego, es de las veces que más me he quedado sorprendida con una actuación :D
Curioso o_O
Dónde tenía la funda donde dejaban el dinero? delante o detrás? O tocaba sin pedir dinero?
Pues a SU espalda :D
qué confiado, además XDD