
Ay pero cómo me gusta estar sola en casa cuando hay una tormenta del carajo ahí fuera y, desde los agujeros de la persiana, se me ilumina la cara con tanto relámpago.
Qué bonito es que te vibre el suelo, las ventanas y los gritos ahoguen el estruendo.
Y cómo me gusta que salte el automático y me deje sin ordenador, me lo estropee y yo me quede libre de trabajo..
Me encantan las tormentas....
Solo le faltaría añadirle un vendaval que te levante las macetas y la uralita del patio de luces...
¡uy, calla!, que de eso ya he tenido también esta noche...
¬¬
Uyyyy que gustos más raros tienes niña, anda que gustarte los tormentones esos con el cague que dan que parece que se va a acabar el mundo.
sarcasmo..... :)
Ahora en toda España nos invade un ola de frío proviniente de Groenlandia!!