A lunes por la manyana, en el autobùs, y estoy reventadìsima. Llegamos a medianoche de un fin de semana larguìsimo, frenètico y lleno de "percances" que, por suerte, se fueron despuès solucionando.
Yo habìa conseguido, a travès de una amiga de Perugia, encontrar un apartamento para 4; todo el resto de la ciudad estaba llena desde hacìa semanas.
Decidimos que donde duermen 4 duermen 6 y que, seguramente, habrìa un sofà en el comedor. De todas formas, como tenìamos que ver al duenyo, dos se quedaron esperando en una plaza cercana.
1' problemòn: subimos al fantàstico piso y resulta que lo que nos alquilaba (el muy cretino) era una mini habitaciòn con 2 literas y que, encima, èl vivìa con nosotros, en una especie de bungalow de plàstico que se habìa montado en la cocina.
Cuando yo vi aquello ya no le escuchaba hablar, solo pensaba en "y dònde conyo van a dormir los otros 2 ahora!"
Despuès de barajar 1000 opciones y de buscar yo debajo de las piedras peruginas en busca de un colchòn, se decidiò que ìbamos a probar suerte y entrar los 6 cuando Stefano estuviera durmiendo...
Teniendo en cuenta que entre la puerta de entrada, la de su habitaciòn y la nuestra habrìa un metro y medio de distancia, todavìa no me explico còmo pudimos entrar las 2 noches y salir las 2 veces sin que este friki se percatara.
2' problema: Sàabado por la manyana, en pleno Festival de Eurochocolat, una cantidad impresionante de gente por el centro, la mùsica de "cacao maravillao" de fondo, degustaciones de chocolate, fotos de turista, y a David le roban (o pierde) la cartera...
Dai! E dove sono le fotine?