Si me dicen lo que iba a sufrir este fin de semana creo que no hubiese ido a la boda.
Llegué al aeropuerto bien de tiempo pero con unas colas del demonio (yo pensando.. ¿es junio aún, verdad?) y pasó lo que me temía... aún pidiendo que me dejaran pasar el vuelo ya estaba cerrado.
Yo rogándole a la petarda de iberia más lenta de la historia que hiciera algo, que tenía una boda a la que tenía que asistir.
Respuesta: hay un vuelo de vueling a mediodía, si hay plazas.
Venga, vete al mostrador de vueling a decirles que has perdido el vuelo y que porfaplis te den un billete para ese día.
Lo había.
Me voy a facturar y la chica me dice que "es demasiado pronto y seguramente te perderán la maleta"... lo que me faltaba.
Pues qué hice... me fui al lavabo, me encerré y me dediqué a adelantar lo que pude para la boda: me pinté las uñas.
Al final un retraso añadido de media hora y "que tenga un buen vueling".
Llegué a casa hora y media antes de la boda... y, milagrosamente, me dio tiempo!!!
Eso sí, las gelatinas Royal son cemento armado al lado de como estaba yo entonces.
Y se dieron el sí.
Y el convite.
Y el baile.
¿baile?....mmmm... paquito el chocolatero -me lo esperaba-, alguna de los triunfitos -me lo esperaba-, sevillanas -me las esperaba-, pero ¿¿"pajaritos a bailar"???
Y esta mañana, la última.
Llego al aeropuerto y: "¿tiene usted reserva hecha?"... ya estamos.
Billete barato igual a si no haces la ida te anulan la vuelta. PUTALÓGICA.
Tengo que dar las gracias al chaval de iberia porque hizo algo que está prohibido y que ha permitido que yo haya llegado de este puto infierno de aviones.
Joder menudo infierno, para haber matado a alguien.
Ya te digo, Chasky. Le he cogido una tirria a los aviones que voy a tardar mucho en volver a coger uno.